'Veronica Mars', series inacabadas

'Veronica Mars', series inacabadas
Facebook Twitter Flipboard E-mail

mage: {"alt":"","src":"c2b2cb\/veronicamars","extension":"jpg","layout":"small","height":375,"width":500}]]
En los últimos años, tal vez pocas cancelaciones hayan dolido tanto como la de Verónica Mars, una pequeña serie de la gran cosecha de 2004 que, pese a no contar nunca con el respaldo de grandes audiencias, sí tenía detrás a unos fieles seguidores y los parabienes de prácticamente todos los críticos de televisión de Estados Unidos. Estrenada en una cadena minoritaria y orientada al público juvenil como UPN, era el segundo intento de poner en marcha su propia serie del guionista Rob Thomas, que había fracasado en 1998, en la ABC, con Cupid.

Thomas reutilizó un argumento sobre un detective adolescente de la serie de libros juveniles con los que empezó a escribir y creó a Verónica Mars, una joven de Neptune (California) cuya vida da un vuelco de 180º por culpa del asesinato de su mejor amiga. Su padre pierde su trabajo como sheriff y sus amigos, que figuran entre la clase alta de la ciudad, la dejan de lado. Como remate, su madre se marcha, incapaz de soportar la situación, y Verónica se queda sola con su padre, que sobrevive como detective privado. Ella decide, después de muchas humillaciones, que no va a ser más una víctima, y así surge esa chica borde, sarcástica, lista, casi permanentemente enfadada con todo el mundo pero, en el fondo, vulnerable que enamoró a todos sus fans desde el piloto.

La primera temporada de ‘Verónica Mars’ es una de las mejores que se han hecho en la ficción estadounidense en la última década. Impulsada por el deseo de Verónica de resolver el asesinato de su amiga Lilly y, así, volver a su vida anterior, hizo destacar a la serie por su ironía, su innegable sabor noir, su retrato del instituto (que le ganó comparaciones con Buffy, cazavampiros) y, por supuesto, por la impresionante interpretación de Kristen Bell, que fue el ancla y la fuerza de la serie durante sus tres temporadas en antena.

Pero Bell no estaba sola, porque el dúo que formó con Enrico Colantoni, su padre en la ficción, y la química que desprendía con Jason Dohring, cuyo Logan era el homme fatale de las dos primeras temporadas, hacían altamente disfrutable el visionado de cualquier episodio, en los que se intercalaban los casos que cada semana Verónica debía resolver con la marcha de su propia investigación sobre la muerte de Lilly. El conjunto, además, de Verónica con sus amigos Wallace (Percy Daggs III) y Mac (Tina Majorino), que le prestaban ayuda en sus casos, tampoco debía ser despreciado.

[[image: {"alt":"","src":"a748de\/vm1","extension":"jpg","layout":"small","height":252,"width":498}]]

Los diálogos llenos de referencias a la cultura pop, sus actores, algunos detalles que apuntaban a las diferencias de clase en Neptune y el toque Raymond Chandler consiguieron que la serie fuera reconocida por el American Film Institute y, a pesar de su escasa audiencia, que tuviera una segunda temporada y, cuando UPN y WB se fusionaron en The CW, que consiguiera dar el salto al nuevo canal, emitiéndose justo después de Las chicas Gilmore. Sin embargo, el paso de Verónica a la universidad y los intentos por arañar nuevos espectadores descafeinaron la serie, que vivió una crónica de una muerte anunciada a lo largo de toda la tercera temporada. Sólo remontó en los tres últimos capítulos, y nos dejó con un cliffhanger muy acorde con el tono agridulce de la primera temporada, pero también muy frustrante.

El principal legado de la serie de Rob Thomas, lo que engancha a sus fans, es la propia Verónica, uno de los mejores personajes femeninos de la tele estadounidense reciente, llena de contradicciones, tremendamente divertida, testaruda, leal, con su propio sentido de la justicia y una heredera muy digna de Philip Marlowe. El fin de ‘Verónica Mars’ todavía duele más cuando vemos que pocas series en The CW superan actualmente los tres millones de espectadores que llegó a tener en su última temporada, pero también era evidente que la serie estaba viviendo de prestado.

Cada cierto tiempo surgen de nuevo rumores que apuntan que la serie podría tener un final en forma de película, pero eso nunca se concreta. Lo que sí puede verse, en cuanto busquéis un poco, es el breve piloto que se rodó de una posible cuarta temporada en la que veríamos a Verónica trabajando para el FBI, un proyecto que, al final, no cuajó.

Ficha Técnica: Veronica Mars


En los últimos años, tal vez pocas cancelaciones hayan dolido tanto como la de Verónica Mars, una pequeña serie de la gran cosecha de 2004 que, pese a no contar nunca con el respaldo de grandes audiencias, sí tenía detrás a unos fieles seguidores y los parabienes de prácticamente todos los críticos de televisión de Estados Unidos. Estrenada en una cadena minoritaria y orientada al público juvenil como UPN, era el segundo intento de poner en marcha su propia serie del guionista Rob Thomas, que había fracasado en 1998, en la ABC, con Cupid.

Thomas reutilizó un argumento sobre un detective adolescente de la serie de libros juveniles con los que empezó a escribir y creó a Verónica Mars, una joven de Neptune (California) cuya vida da un vuelco de 180º por culpa del asesinato de su mejor amiga. Su padre pierde su trabajo como sheriff y sus amigos, que figuran entre la clase alta de la ciudad, la dejan de lado. Como remate, su madre se marcha, incapaz de soportar la situación, y Verónica se queda sola con su padre, que sobrevive como detective privado. Ella decide, después de muchas humillaciones, que no va a ser más una víctima, y así surge esa chica borde, sarcástica, lista, casi permanentemente enfadada con todo el mundo pero, en el fondo, vulnerable que enamoró a todos sus fans desde el piloto.

La primera temporada de ‘Verónica Mars’ es una de las mejores que se han hecho en la ficción estadounidense en la última década. Impulsada por el deseo de Verónica de resolver el asesinato de su amiga Lilly y, así, volver a su vida anterior, hizo destacar a la serie por su ironía, su innegable sabor noir, su retrato del instituto (que le ganó comparaciones con Buffy, cazavampiros) y, por supuesto, por la impresionante interpretación de Kristen Bell, que fue el ancla y la fuerza de la serie durante sus tres temporadas en antena.

Pero Bell no estaba sola, porque el dúo que formó con Enrico Colantoni, su padre en la ficción, y la química que desprendía con Jason Dohring, cuyo Logan era el homme fatale de las dos primeras temporadas, hacían altamente disfrutable el visionado de cualquier episodio, en los que se intercalaban los casos que cada semana Verónica debía resolver con la marcha de su propia investigación sobre la muerte de Lilly. El conjunto, además, de Verónica con sus amigos Wallace (Percy Daggs III) y Mac (Tina Majorino), que le prestaban ayuda en sus casos, tampoco debía ser despreciado.

Los diálogos llenos de referencias a la cultura pop, sus actores, algunos detalles que apuntaban a las diferencias de clase en Neptune y el toque Raymond Chandler consiguieron que la serie fuera reconocida por el American Film Institute y, a pesar de su escasa audiencia, que tuviera una segunda temporada y, cuando UPN y WB se fusionaron en The CW, que consiguiera dar el salto al nuevo canal, emitiéndose justo después de Las chicas Gilmore. Sin embargo, el paso de Verónica a la universidad y los intentos por arañar nuevos espectadores descafeinaron la serie, que vivió una crónica de una muerte anunciada a lo largo de toda la tercera temporada. Sólo remontó en los tres últimos capítulos, y nos dejó con un cliffhanger muy acorde con el tono agridulce de la primera temporada, pero también muy frustrante.

El principal legado de la serie de Rob Thomas, lo que engancha a sus fans, es la propia Verónica, uno de los mejores personajes femeninos de la tele estadounidense reciente, llena de contradicciones, tremendamente divertida, testaruda, leal, con su propio sentido de la justicia y una heredera muy digna de Philip Marlowe. El fin de ‘Verónica Mars’ todavía duele más cuando vemos que pocas series en The CW superan actualmente los tres millones de espectadores que llegó a tener en su última temporada, pero también era evidente que la serie estaba viviendo de prestado.

Cada cierto tiempo surgen de nuevo rumores que apuntan que la serie podría tener un final en forma de película, pero eso nunca se concreta. Lo que sí puede verse, en cuanto busquéis un poco, es el breve piloto que se rodó de una posible cuarta temporada en la que veríamos a Verónica trabajando para el FBI, un proyecto que, al final, no cuajó.

Ficha Técnica: Veronica Mars

  • Título Original: Veronica Mars
  • Género: Drama juvenil
  • Cadena: UPN (2004–2006), The CW (2006–2007)
  • Emitida en España: La 2 y Cosmopolitan
  • Disponibilidad DVD: Todas las temporadas
  • Número de capítulos: 64

[[image: {"alt":"","src":"c2b2cb\/veronicamars","extension":"jpg","layout":"small","height":375,"width":500}]]
En los últimos años, tal vez pocas cancelaciones hayan dolido tanto como la de Verónica Mars, una pequeña serie de la gran cosecha de 2004 que, pese a no contar nunca con el respaldo de grandes audiencias, sí tenía detrás a unos fieles seguidores y los parabienes de prácticamente todos los críticos de televisión de Estados Unidos. Estrenada en una cadena minoritaria y orientada al público juvenil como UPN, era el segundo intento de poner en marcha su propia serie del guionista Rob Thomas, que había fracasado en 1998, en la ABC, con Cupid.

Veronica Mars
  • Título Original: Veronica Mars

  • Género: Drama juvenil

  • Cadena: UPN (2004?2006), The CW (2006?2007)

  • Emitida en España: La 2 y Cosmopolitan

  • Disponibilidad DVD: Todas las temporadas

  • Número de capítulos: 64

Comentarios cerrados
Inicio