‘The Walking Dead’ 8x05: mirada al Negan más humano y el origen de Lucille

‘The Walking Dead’ 8x05: mirada al Negan más humano y el origen de Lucille

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El encadenado de comandos, guerrilla y escaramuzas del vibrante inicio de la octava temporada de ‘The Walking Dead’ se ha tomado un respiro con la línea argumental que había quedado suelta en el cliffhanger del primer episodio. Habíamos dejado al padre Gabriel en una situación de vida o muerte, encerrado en el interior de una caravana con nada más y nada menos que el último gran villano de la serie, Negan.

Si una de las críticas a la anterior temporada era, precisamente, el exceso de tiempo en pantalla de Negan, con sus verborreicos monólogos y bromas con menos gracia de la que se suponía que debería tener, la temporada 8 parecía haber tomado la opción de esconderle, o reservarle para momentos clave, pero no le habíamos visto hasta ahora. Eso sí, la línea temporal nos lleva a lo que está pasando durante lo que hemos estado viendo.

Walking Dead 8x05

Secretos y revelaciones

Es decir, mientras la rebelión ha hecho sus movimientos, el episodio 5 se centra en a peliaguda situación del padre Gabriel, encerrado con Negan, ambos completamente rodeados de muertos vivientes. Una situación que da pie a una especie de partida de ajedrez dialéctica entre las dos partes, en la que obviamente el peligro de las posibles reacciones del líder de los salvadores marca el tono al principio para pasar a un particular Status Quo posterior.

El acuerdo tácito se desarrolla en un intercambio de revelaciones en las que, tras crear ciertos vínculos de camaradería por la situación de vida o muerte la que se encuentran, abren sus secretos más oscuros dejando a los personajes en una situación que nunca habíamos visto. Por una parte Gabriel, el cobarde que nunca parece estar del todo convencido de su propia fiabilidad, expone el momento más oscuro de su conciencia.

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Esto hace que simpaticemos más con un personaje que nos tiene acostumbrados a una dudosa moral infectada por los miedos. Por otra parte, el pedazo más interesante de esta propuesta es escuchar el momento que Negan considera su punto débil. Nos explica que Lucille era el nombre de su esposa, por lo que bautizó así a su bate para recordar sus equivocaciones y hacerse fuerte en ellas. Los detalles de la historia con su mujer le muestran más “humano”.

El despertar de los salvadores

Dado que no era un marido ejemplar y que no fue capaz de matarla cuando estaba muy enferma, en plena invasión zombie, no podemos hablar de que cree una simpatía particular, pero, al menos, ya no es solo ese villano de tebeo, cruel y sin alma que hace chistes de pollas a la menor. Ese pequeño momento íntimo nos muestra que, como todos los demás jugadores del tablero postapocalíptico, también tuvo su pasado y perdió algo en el camino.

Pero el episodio no solo nos muestra esto, no es una pieza minimalista de dos personajes sin más, sino que hay interludios en los que vemos a Rick y Daryl gestionar el cargamento de armas interceptado y la discusión del plan a seguir. Un momento en el que las rencillas de las que hablábamos en episodios anteriores se explicitan en una pequeña trifurca que puede acabar ahí o crear una brecha grande entre dos facciones de pensamiento dentro de los rebeldes.

El resto de episodio está centrado en la cúpula de los salvadores en ausencia de Negan y los primeros movimientos de reacción ante el ataque de Rick y los suyos. La pieza más importante aquí es la lucha de poderes y jerarquías en ausencia del gran jefe, que nos muestran que sin su cabeza autoritaria el grupo es bastante volátil y no responden ante cualquiera. En general es un episodio de transición correcto, aunque deja ver algunas soluciones de guion demasiado comunes últimamente, como arreglar un embrollo imposible por obra y gracia de la nada.

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