'Revenge' y los puntos clave de la boda roja del final de temporada

'Revenge' y los puntos clave de la boda roja del final de temporada
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Si un creador no sabe qué hacer con su serie, qué mejor que sustituirle. Mike Kelley abandonó ‘Revenge’ porque se veía incapaz de sostener las tramas durante veintidós episodios, sabía que la segunda no estaba a la altura (en su opinión por culpa del canal) y no quería repetir para una tercera temporada. Así que ABC no se arrodilló ante las exigencias del guionista y le dio el trabajo a Sunil Nayar. Gracias, gracias y gracias.

Si alguien hubiese dicho que esto sería la salvación de ‘Revenge’, hubiese pensado que estaba demasiado ilusionado. Nayar, al fin y al cabo, sólo se le conocía por su trabajo en ‘CSI: Miami’, una serie de casos que encima estaba muy mal escrita, mientras que la venganza de Amanda Clarke precisaba tramas longevas. Pero debió tragarse la primera temporada varias veces para planificar como devolver la serie a sus raíces, más allá de macro-conspiraciones y con una protagonista que iba a la deriva, y logró lo que se proponía: la tercera temporada de ‘Revenge’ ha estado muy bien.

Victoria Greyson salió de su habitación para explorar el mundo que tenía alrededor y destruir a cualquiera que se ponía a su alcance (y Madeleine Stowe comiéndose la pantalla), Amanda ha estado implacable y Nolan exploró otra vez su vertiente homosexual. Más allá de esto, los guiones han tenido chispa: han sido constantes a la hora de ofrecer discusiones tan venenosas como divertidas, han avanzado en el plan de Amanda y, que tampoco viene mal, han aportado escenas sin camiseta de los maromos jóvenes de la serie. Puestos que todos los guapos (sin excepción) son malos actores, mejor dejemos que se luzcan.

Y, como aquellos que habéis llegado al final de temporada ya sois conscientes de todo esto, vayamos a analizar cómo se lució Sunil Nayar con el último episodio que escribió. Fue toda una boda roja ambientada en los Hamptons, lo que los espectadores de 'Juego de Tronos' ya entienden que significa que los giros más bestias estuvieron a la orden del día. Estos giros y revelaciones, además, enfocan la serie hacia su despedida final, lo que probablemente sucederá en la cuarta temporada. ¡Comentémoslos!

Victoria, el cojín y el macabro regalo

Victoria Greyson

La asesina del cojín de terciopelo.

Probablemente la mejor escena de la segunda temporada fue cuando Victoria asesinó a la representante de la organización que intentaba manipularles y que también estaba detrás del atentado terrorista del avión. Por esto, meterla en plan letal con un cojín era la mejor idea que podía existir sobre la faz de la Tierra. Aiden fue a visitar a la psiquiatra, le paralizaron y llegó ella para darle una muerte sin ningún tipo de compasión. Todo porque, como ella había averiguado, Pascal Marchal se había enfrentado a Conrad por culpa de Amanda.

Hay quien pensará que Victoria se excedió. ¿Por qué no culpó directamente a su marido, que fue quien empujó al empresario francés hacia la hélice del helicóptero? Pues hay una razón muy sencilla: odia a Amanda desde el primer momento que la vio, no sabía vivir sin su relación pasivo-agresiva con Conrad y sobre todo porque es mala, muy mala. Ella es malísima. Ella es la mujer que contribuyó a mandar a prisión al hombre de su vida por un crimen que no cometió, la que oculta cadáveres y que disfruta destruyendo a sus rivales. No necesita excusas para coger un cojín, asfixiar a Aiden y mandárselo a Amanda como si se le regalase un peluche para su cumpleaños.

El momento cojín, como es evidente, fue un momento impacto. Pero no sé si le robó protagonismo el instante en el que Amanda descubrió el cuerpo inerte colocado en el salón de su casa, como si estuviera esperándola. Esa mirada sin vida de Aiden fue tremendamente macabra a un nivel que no sabía que ‘Revenge’ podía llegar. El concepto “que te manden a tu novio muerto para regodearse en tu desgracia” es tan potente que no sabía si sufrir con la protagonista, reír por no llorar o simplemente aplaudir ante semejante ida de olla que también encajaba perfectamente con lo que debe ser la serie ahora que ya debe encarar su tramo final.

Aiden en

Por fin la inexpresividad de Barry Sloane cobró sentido.

La prostituta cadáver de Daniel

Si algo ha conseguido también Nayar es colocar mejor a los tres pretendientes de Amanda: a Aiden le convirtió más en compañero que amante (y le ha matado), a Jack le convirtió en un ayudante y le dejó descansar como amor eterno de Amanda (por más que lo será, por más que no me convenza la idea) y finalmente convirtió a Daniel en un villano. Descubrir que era él quien la había disparado impidió hacernos ilusiones con respecto a estos dos (y eso que siempre pensé que era con quien tenía más química) pero le dio un propósito. La frase “esterilizarte fue mi regalo al mundo” se lleva la palma de mejor frase de la televisión en general, por lo menos de esta temporada.

Y, como lo teníamos un poquito perdido en estos últimos episodios, nunca está mal que le pongan una prostituta muerta en la cama. De todos los cabos sueltos de la season finale es evidente que es el más inofensivo: no me extrañaría que se buscasen otra forma de culpar a la pobre Lydia, que desapareció sin dejar rastro (pero ella siempre puede volver, como bien demostró). Pero una muerta en la cama siempre tiene su gracia, sobre todo si significa que el hermano de Margot es un cabroncete. Puestos a tener un personaje satélite más, prefiero que sea retorcido. Para buenas personas ya tenemos a Margot que al final se ha integrado bastante bien y que en el fondo no deja de ser una víctima de todas las acciones de los demás.

Charlotte y su querido secuestrador

Jack y Charlotte.

Oye Charlotte, ¿te acuerdas de cuando te secuestré?

Jack Porter puede ser un error de cásting desde el primer episodio y puede que nos estropee muchos planos (ahora menos que antes, que conste) pero a veces tiene razón, muy de vez en cuando. La tuvo, por ejemplo, cuando le dijo a Amanda que se había pasado de largo secuestrando a su propia hermana y haciéndole creer que su vida pasaba peligro. El plan funcionó a la perfección así que Jack hizo ver que nada había ocurrido. Lástima que Charlotte no tiene la misma idea y, ahora que ha descubierto que él fue uno de los autores del crimen, probablemente tendrá que dar explicaciones a la justicia.

Me pregunto porqué “la ingrata bastarda” (palabras de Conrad, no mías) no procuró hablar con Jack antes de ir a las autoridades. Vale, que te secuestren no es divertido, pero alguna razón debía tener para hacerlo, si sabes que tanto te quiere. Sea como sea, pone en un aprieto a la pobre Charlotte y quiero ver qué hacen con el personaje en la próxima temporada: sus padres están fuera de combate, su mejor amigo resultó ser su secuestrador y su hermana biológica tiene como única finalidad en la vida acabar con todos sus seres queridos. Necesito reunión de hermanas ya y necesito que alguien le dé un merecido abrazo a Charlotte, con lágrimas sinceras por parte de Amanda.

¡Conrad Greyson está muerto...!

Conrad Greyson en

Conrad muerto y Amanda ni tuvo que mover un dedo.

Sé que la muerte de Conrad está por ver. Si algo nos demostró Lydia (y David, que hablaré en breve de él) es que cualquier persona puede volver de la muerte en ‘Revenge’. Pero fue muy reconfortante ver como uno de los enemigos vitales de Amanda finalmente desapareció del mapa, que no parecía haber otra vuelta de tuerca que impidiese que ella se saliese con la suya. Y esta vez, curiosamente, ni tuvo que mover un dedo. El patriarca creyó que salía de prisión (si algo cuenta ‘Revenge’ es que tener dinero te libra de todo) y se fue de cabeza al infierno. Todo por gentileza de un resucitado.

¡...y David Clarke está vivo!

David Clarke.

David, tienes que darnos muchas explicaciones.

Lo que decía: nadie está muerto hasta que ves sus restos putrefactos encima de una mesa de autopsias, por lo menos en un culebrón retorcido como este. Que la elección para interpretar al padre de Amanda fuese James Tupper siempre me hizo sospechar: es un actor que tiene muy buena relación con ABC, donde protagonizó ‘Men in trees’ y tuvo arcos en ‘Anatomía de Grey’ y ahora ‘Resurrection’, así que en cualquier momento podían disponer de él para dar un giro a ‘Revenge’. ¿Pero se trata de una buena noticia?

Esto lo sabremos la próxima temporada. Esperemos que Sunil Nayar tenga una muy buena excusa para argumentar porqué ha estado desaparecido todo este tiempo y no ha ayudado a Amanda. Me temo que un “era peligroso para ti” no será suficiente. Pero la idea de meter en una habitación a Amanda, sus padres y Charlotte es tan descabellada que ya me froto las manos. Por favor, Jennifer Jason Leigh, vuelve unos episodios: Mike Kelley no supo qué hacer contigo (y tu cara de loca) pero seguro que Sunil te da líneas con gracia. De hecho, seguro que te escribiría una pelea de cojines con Madeleine Stowe y ya sabes como se las gasta la muy bruja.

Victoria en el país de las camisas de fuerza

Victoria Greyson en Revenge.

Victoria, qué monas estas pulseras.

Dejemos que la imagen de Victoria vestida de blanco y atada a una cama repose en nuestras retinas. Verla probar su propia medicina es triunfal, sobre todo mientras desvelaba el secreto de Amanda sin que nadie le hiciese caso (claro que el momento "cómete la pala" previo también era muy satisfactorio). Y, con esta última pieza colocada, no sé ni cómo van a arrancar la próxima temporada. ‘Revenge’ parece estar en las últimas, sí, pero lo tiene todo muy bien montado para darnos una cuarta temporada de lujo. Habrá relleno como siempre, sí, pero está atando cabos y puede darnos alguna sorpresa (¿David seguirá enamorado de Victoria? ¡Ojalá!).

Confiemos en Sunil, que nos salvó la serie de la quema y nos brindó esta boda roja que incendió la televisión para aquellos que amamos ‘Revenge’. ¿Con qué momento os quedáis?

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