'Awkward': menos Jenna, más diversión

'Awkward': menos Jenna, más diversión
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"Es como si alguien hubiera vomitado al elenco de 'Glee' en nuestras gradas"

Theo y Cole.

El trailer no mentía. Cuando dije que la cuarta temporada prometía devolver a 'Awkward' a sus orígenes me refería precisamente a lo que hemos visto en los tres primeros capítulos del regreso de la serie teentelligent por excelencia. ¿Será que el cambio de aires le ha sentado bien? Parece que desde que Chris Alberghini y Mike Chessler ejercen de showrunners 'Awkward' ha recuperado su leitmotiv original por un lado (reinventar constantemente el género para después reírse de él) y ha recapacitado sobre la necesidad de reducir las dosis de Jenna a favor de historias más refrescantes, por otro.

El tiempo sobrante lo han dedicado a seguir construyendo a los secundarios cuyo potencial, claramente, no había sido aún descubierto. No es el caso de Sadie, pero sí de la nueva Sadie vendiendo salchichas en un food truck; el programa de alumnas mentoras y sus miniclones, "Fake Jake" o la interesante y rubia chica nueva son sólo algunas de las tramas que prometen dar mucho de sí en los veinte capítulos que durará esta cuarta temporada. Y sí, vale, un poco de Jenna. Pero nada de Ming (que, al parecer, se ha ido a un internado en Vermont. Punto final).

Madura de una vez, Jenna

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Recapitulemos. Habíamos cerrado la tercera temporada con una Jenna que había aprendido a bailar sola y a disfrutarlo. O eso parecía. Parecía dispuesta a afrontar con madurez emocional el hecho de que Matty pasara de ella --aún habiéndose comportado como un señor en comparación con las bajezas de Jenna-- después de haber jugado a ser la mala de la película: tirar un semestre por la borda, fumar porros, enamorarse de ese 'wannabe' James Dean, creerse tan importante como para pasar de sus 'BFF'... En fin, esa colección de malas decisiones que suele tomar cuando las cosas le van bien (y ella y la serie necesitan incorporar un poco de drama adolescente). Ahora, en el último curso de Palos Hills y como alumna senior, tiene la oportunidad de resarcirse y madurar de una maldita vez. Pero para eso deberá ser sólo una chica cualquiera. No la invisible, no la egocéntrica. Solo una más.

Ahora también ha aprendido a satisfacerse sola, algo que sirve de excusa para mantener las bromas sobre masturbación durante todo el primer capítulo. Pero sigue siendo la misma Jenna que también necesita a un hombre en su vida, para centrarse o descentrarse, según convenga. En lo que debería ser su tiempo de reflexión y de preparación para la universidad/madurez, vemos a una Jenna que se pierde en tribulaciones sobre "definir la relación" cuando Matty decide convertirla en su 'sex-tracurricular activity' para evadirse de los problemas de mayores. Ella intenta ser una nueva versión de sí misma exigiendo el respeto que no le exigió cuando era "su secreto vergonzoso", pero ahora no puede pretender obtener trato preferente.

La serie ha aprendido de sí misma ("si las cosas no evolucionan, amenazan con extinguirse", decía Jenna). Con la ausencia de Ming y la mafia china necesitaba nuevas hilarantes tramas con las que suplirlas. La premiere, de cuarenta minutos, ha sido una bacanal de culturización sobre costumbrismo de instituto yanki (la fiesta de pijamas, las actividades extracurriculares, esos ensayos para pedir plaza en la universidad en lugar de rellenar un impreso,) acompañada de constantes guiños y re-lecturas del género teen. Estas primeras entregas nos han regalado momentos impagables, como Theo y Cole (los intelectuales) intentando culturizar a la masa con una sesión de cine, cuanto menos, controvertido.

Un vistazo a…
ENFOQUE PROFUNDO Y LENTES PARTIDAS

Actualmente, en 'Awkward'...

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Que Sadie es un valor seguro en la serie es algo que nadie duda. Pero lo que no sabíamos es que aún podían descubrirnos más facetas del personaje. Después de ser abandonada por su madre, adoptada --casi subastada-- por Ally, la mejor amiga de Lacey y tía política de Sadie desde que cazó a su tío rico, conquistada por Austin y en consencuencia, humanizada, hemos asistido a una genial rentrée de la Sadie sádica de siempre. Mantiene su status social de bitch en Palos Hills y sigue dando consejos gratuitos (ahora también en español).

Sigue odiando a Jenna, más aún después de que descubra su faceta de reina de las salchichas. Pero por patético que resulte el atuendo, en realidad lo que demuestra es que ha madurado desde que era esa niña rica que lo tenía todo. Ahora prefiere oler a fritanga y vestirse de tirolesa, si eso es lo que supone ser adulta. Sobre todo después de descubrir que triunfar en Twitter es imposible a no ser que seas Kim Kardashian. Su enemistad/reconciliación con Lissa y su relación (tensa, pero de amor) con Austin siguen dando brillo a su lado humano. Pero aún tiene muchos denadas que dar.

Tamara no ha experimentado muchos cambios, al menos en cuanto a su carácter. Puede que haya batido su propio récord verborraico y su creatividad a la hora de asombrarse ("O to the 'Em' to the 'Ge'") o de definir las situaciones ("He's Twailor Swifting me!"). Lo que ha cambiado no dependía de ella. Jake ha cambiado de look y con él de personalidad, convirtiéndose, para Tamara en "Fake Jake", alguien que no soporta a la controladora Tamara, y poniendo fin a la era "Yakara". Su aire de cantautor, sus vídeos musicales, sus groupies en la cafetería y el hecho de pasar soltera el último año están estresando a Tamara más de lo habitual.

Sería un regalo si decidieran darle más juego a la trama del Programa de Mentoras, que ha servido para que las chicas modelen a unas novatas a su imagen y semejanza. O viceversa. Porque Lissa se está dejando seducir por el cielo musulmán en siete niveles y los 'maxidress' (en realidad, hijab). Sadie ha aprovechado para crearse una doble que apoye sus comentarios dañinos. La estudiante española de intercambio se ha revelado brillante en el arte de la humillación y remata sus intervenciones con un "de nada". Para más inri, se llama Shiri --¿qué clase de nombre español es ese?-- hecho que Sadie aprovecha para dirigirse a ella como a su iPhone e incluirla en sus monólogos ("Shiri, find the nearest mental ward"). Como era de esperar, la estudiante de Jenna es un desastre casi peor del que fue ella en sus tiempos de chica suicida.

Tenemos chica nueva en Palos Hill...

Awkward_Eva

...que se llama Eva y es divina

Eva (Elizabeth Whitson, 'Ravenswood') es guapa, viajada, liberal, aparenta diez años más de los que se supone que tiene y acaba de llegar desde NY (sólo eso ya la hace cool) al territorio de Jenna pisando fuerte. Y no sólo en el instituto, donde despierta envidia, odio y deseo a partes iguales. También, por lo que parece una vez visto el capítulo de esta semana, en la vida de Matty. Era inevitable: cuando Jenna perdió su puesto de novia y fue relegada al de amiga con beneficios quedó claro que a Matty no le interesaba intimar emocionalmente con su ex.

Mientras ella se esfuerza en apoyarle en sus momentos difíciles --resulta que él es adoptado y toda su vida es una mentira-- parece que él prefiere abrirse a la nueva. Por resumirlo como sólo ella puede hacerlo, Jenna quiere que sean tan amigos como para tumbarse en la cama a ver Chitty Chitty Bang Bang, sin esperar nada a cambio. Pero él sólo quiere los beneficios de su amistad. Por otra parte, ya hacía falta desde hace tiempo que Jenna Hamilton entendiera que no todo gira en torno a Jenna Hamilton. Empezaba a ser la Lena Dunham de MTV.

Con la entrada de Eva en escena cabe pensar que dejaran respirar un buen tiempo la trama Jenna-Matty y que ahora le toca a Jenna sufrir. Era previsible, más aún teniendo en cuenta que, por muy teentelligent que sea, no deja de ser una serie de adolescentes cortada por el mismo patrón (al nivel de tramas) que las demás. Me atrevería a decir, fijaos lo que os digo, que al final termina con Matty. Qué osadía, ¿verdad? De todas formas, seguro que a Jenna no le irá tan mal y conocerá a más Collins o más Jakes para sentirse completa. O tal vez aprenda de verdad a bailar sola, que también es factible: esta serie es capaz de superar sus propios límites argumentales.

En cualquier caso los nuevos rostros son un soplo de aire fresco; al parecer tanto Theo y Cole (Evan Crooks y Monthy Geer) como Tyler/Mugabo (Kofi Siriboe), el africano nada típico que Lissa y su familia adoptaron en sus cruzadas veraniegas se convertirán en personajes regulares. Sería genial si también lo hicieran las clones, que en un solo episodio han contribuido a devolverle a 'Awkward' ese humor negro que siempre la ha diferenciado. Nuevos personajes, viejos personajes reinventados y mucha verborrea adolescente. Esto promete.

En ¡Vaya Tele! | 'Awkward' recupera el personaje de Jenna y así salva su tercera temporada

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