¿Cine sin violencia?

¿Cine sin violencia?
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Creo que como cineastas debemos sentarnos (los Martin Scorsese, Quentin Tarantino, y ojalá todos los que tratamos con violencia en las películas) para discutir nuestro papel en este asunto.

Se confirma que la masacre cometida durante el estreno de ‘El caballero oscuro: La leyenda renace’ (‘The Dark Knight Rises’, Christopher Nolan) va a afectar al cine. Al menos al que se hace en Estados Unidos, el que domina las carteleras. La frase que os he copiado arriba es del señor Harvey Weinstein, influyente productor y distribuidor de cine en Hollywood —conocido por su facilidad para conseguir candidaturas a los Oscar— que está detrás de títulos como ‘Shakespeare in Love’ (John Madden, 1998) o ‘The Artist’ (Michel Hazanavicius, 2011), entre muchos otros. Hablando sobre lo ocurrido en Aurora, ha declarado que los cineastas no pueden eludir su responsabilidad.

No sé vosotros pero yo me he llevado una gran sorpresa con este hombre. De pronto, Weinstein se nos ha puesto sensible. Aunque en realidad, a él nunca le pareció bien incluir tanta violencia en las películas, según ha reconocido: “Alguna vez he dicho: cortad eso, no puedo aguantarlo“. Curiosamente, ha producido largometrajes como ‘Pulp Fiction’ (1994, Quentin Tarantino) o ‘Malditos bastardos’ (‘Inglourious Basterds’, Tarantino, 2009), donde como recordaréis hay una sangrienta secuencia en el interior de una sala de cine. ¿La cortarán en futuras ediciones de la película en formato doméstico, para evitar herir la sensibilidad de alguien? Hace un mes podría sonar a broma pero hoy no parece descartable en absoluto. No cuando Warner Bros. ha hecho prácticamente eso con uno de sus estrenos fuertes para este año, ‘Gangster Squad’.

Mi compañero Mikel ya comentó el caso en profundidad, así que no voy a repetirlo; básicamente, el estudio ha eliminado una escena en la que unos mafiosos disparaban contra el público desde detrás de la pantalla. Era una imagen impactante y nos hemos quedado sin ella, solo podremos verla en el tráiler del film, que también ha sido retirado, de los cines y de Youtube. Pero la cosa no se ha quedado ahí, la Warner ha decidido revisar una serie de animación sobre Batman que tenían previsto estrenar el año que viene (‘Beware the Batman’) para reducir la violencia. Entre los cambios que han decidido está la alteración de todos los planos donde aparecen armas de fuego, porque los diseños son muy realistas y los van a sustituir por otros más inofensivos, más propios de la ciencia-ficción. No es cachondeo, tenéis la noticia aquí.

Eli Roth en una escena de Malditos Bastardos

Y mientras en Hollywood se vuelven locos y se plantean seriamente la posibilidad de reducir el tono violento de sus películas, casi como si estuvieran asumiendo la culpa de lo ocurrido, la venta de armas en Estados Unidos ha aumentado. Así es, según parece la gente teme que se modifiquen las leyes por los asesinatos de Aurora y se están dedicando a acumular pistolas y balas, como si fueran latas de alubias y frutos secos. No vaya a ser que un día vayan a algún sitio y aparezca otro perturbado con el pelo pintado de naranja dispuesto a causar otra matanza; así al menos los ciudadanos podrán defenderse y ejecutar al tipo allí mismo, en plan Juez Dredd. Pero no, el problema aquí son las películas. La violencia ficticia, en el arte. Como la polémica que rodeó la proyección de ‘A Serbian Film’ en el festival de Sitges, porque en una escena se abusaba de un muñeco con forma de bebé; ¡y acusaron al director del certamen de exhibir pornografía infantil! Por este camino, igual algún día tratan de meter en la cárcel a Anthony Hopkins por fomentar el canibalismo con su personaje de Hannibal Lecter…

En el fondo, es el mismo debate que se ha producido alguna vez con los videojuegos, cuando se ha descubierto que algún desequilibrado pasaba muchas horas enchufado a la consola. La culpa es del juego, que lo convirtió en un criminal. Es lo más fácil. No culpemos a nadie más, no analicemos la situación de manera más profunda; lloremos un poco por las víctimas y condenemos lo ocurrido, el malo ha sido atrapado y el problema ha desaparecido. Los chavales han aprendido la lección y los adultos tendrán más cuidado, habrá más controles, más censura, y nada de esto volverá a ocurrir. Por desgracia, mucha gente se lo cree, se traga esta opinión y la hace suya, extendiéndola como lo más normal y razonable, como la mejor solución. Recortando o eliminando la violencia del cine servirá para evitar asesinatos. Porque todos sabemos que antes de que se hicieran películas violentas, nadie mataba a nadie. Eso ha empezado ahora, hace unos años, con Tarantino.

En fin, ¿qué os parece todo esto? ¿Creéis que es un completo (y peligroso) disparate o por el contrario opináis que este tipo de medidas contra la violencia en el arte tienen algún sentido, sirven de algo? ¿Pensáis que los cineastas deberían ser más cuidadosos con lo que muestran en sus películas, para evitar que luego haya individuos que intenten repetir lo que han visto en la gran pantalla?

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