'Westworld' 2x04: la serie reflexiona sobre qué nos hace humanos en un episodio con abundantes respuestas

'Westworld' 2x04: la serie reflexiona sobre qué nos hace humanos en un episodio con abundantes respuestas

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Uno de los momentos más interesantes del anterior capítulo de 'Westworld' estaba en su introducción, aquella minihistoria alejada de la tradicional ambientación western que seguía avanzando en el enigma de la posibilidad de otros parques, y que se redondeaba con el impactante final soja-western que, para sorpresa de nadie, no se continúa inmediatamente (es decir, en el episodio de esta semana). Era como un teaser autocontenido que rebosaba sentido de la maravilla y ci-fi clásica (conociendo los antecedentes, claro).

En el episodio de esta semana, 'Westworld' cede a su propia ambición y prolonga aquella pieza, desvelando la identidad de esa dama -montando otro cliffhanger, ya de paso-. A muchos nos hubiera gustado que aquello quedara como un guiño aislado y sin continuidad a la "posibilidad de otros mundos", pero está claro que 'Westworld' no da puntada sin hilo ni pista sin explicación. Es agradable, eso sí, que la serie haya decidido brindar una respuesta a aquel enigma ahora que el recuerdo aún es potente.

(OJO: Spoilers en abundancia a partir de aquí)

Sin embargo, 'Westworld' es muy consciente de su esencia como serie de genuina ciencia-ficción de ideas, y su concepto más potente (de la mano de la revelación argumental más espectacular en lo que llevamos de temporada) conserva algo de esa elegancia de género clásico. Casi como si estuviéramos viendo un episodio de 'The Twilight Zone' guionizado por aquel Richard Matheson que, con humor y mala uva, se preguntaba continuamente cuál es la esencia misma de la humanidad.

Ese concepto se cuenta de manera reiterativa, aprovechando la ya completamente libérrima estructura de saltos continuos en el tiempo que están adoptando los capítulos menos centrados en la aventura de los anfitriones liberados y más en los intríngulis e intenciones secretos de la organización del parque. En él descubrimos, en un entorno futurista algo peliculero y artificial (una decisión muy consciente, como descubriremos casi inmediatamente), a Jim Delos visitado una y otra vez por su William, que le hace unas preguntas de control para saber cómo pasa el tiempo entre visita y visita.

El espectador sospecha que el tiempo pasa más deprisa de lo que este falso Jim Delos es capaz de percibir, mientras recibe las visitas de William. Las sospechas se confirman cuando a uno de esos encuentros no se presenta el William que conocemos, sino su encarnación madura, el Hombre de Negro, por primera vez visto fuera del contexto western y relacionado directamente con su versión joven.

La conversación con Jim adquiere aquí tintes trágicos (y dolorosamente realistas al estar los fallos en el sistema del Jim robot físicamente emparentados con los síntomas de las enfermedades mentales que asociamos a la vejez) cuando el factótum del parque desvela cuál ha sido el destino de los que le rodean y reconoce el fracaso en su proyecto de implantar mentes humanas en cuerpos de anfitriones. Es una revelación que lanza un manto ya definitivamente siniestro sobre el concepto del parque.

La cabeza de Bernard

Jimdelos

La otra gran línea argumental que desarrolla un episodio largo (más de 70 minutos), con mucho peso dramático, pero no especialmente enrevesado, es la del descubrimiento de Bernard de que hay una trama en el parque que no cuadra con sus recuerdos. Se encontrará con un absolutamente corrompido físicamente Jim Delos, replicando a unas imágenes que acabamos de ver en su versión en el pasado, lo que demuestra que este episodio de la serie se centra en dar respuestas más que en plantear más cuestiones.

Bernard hace este descubrimiento en compañía de Elsie, uno de los personajes que más echábamos de menos de la primera temporada, y que permanecía retenida y encadenada por su propio bien. Muy posiblemente, la joven tendrá mucho que ver con la recuperación de la memoria de Bernard, que aquí vemos dando paso a una serie de salvajes flashbacks en los que queda claro hasta qué punto Ford quería sabotear los planes de Delos con el parque.

Al final, el único enigma que pone en pie este episodio es el de la Nación Fantasma de indígenas, una presencia cada vez más constante en todos los episodios de la segunda temporada y que cabría pensar que tendrán un papel más relevante en un posible enfrentamiento futuro entre dos (más o menos) facciones. Hasta entonces, esperamos que la estimulante tendencia de este episodio de dar respuestas sin resultar condescendiente se mantenga.

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