'Noches de Tormenta', el tiempo perdido

'Noches de Tormenta', el tiempo perdido
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'Noches de Tormenta' es el título español de 'Nights in Rodanthe', tanto para la película dirigida por George C. Wolfe, como para la novela escrita por Nicholas Sparks. Como ya comentamos cuando este film se estrenó en nuestro país (el pasado 24 de octubre), la pluma de Sparks ha dado lugar a varios títulos muy conocidos popularmente, como 'Mensaje en una Botella', 'Un Paseo para Recordar' y 'El Diario de Noa', una de esas películas que parece entusiasmar a todo el que la ve (especialmente al público más femenino). Podríamos decir, alejándonos de los árboles y mirando el bosque, que este señor parte de historias románticas tópicas para darles un giro inusual en el género.

Protagonizada por Richard Gere y Diane Lane, aun hoy ganchos para el público, 'Noches de Tormenta' nos habla de oportunidades perdidas, de decisiones equivocadas, de tiempo perdido. Paradójicamente, la propia película produce eso mismo en el espectador, perder el tiempo, sensación de haberse equivocado eligiendo ésta y no otra. Porque 'Noches de Tormenta' es una obra simple y tópica, pobre, sin nada que ofrecer.

La historia de la película gira en torno a dos personas que se encuentran en una situación que podríamos calificar de crítica. Tras una vida que creían correcta, exitosa, se dan cuenta de que no son felices, todo lo contrario, están al borde de un abismo existencial. Necesitan hacer algo. Necesitan encontrar algo, decidir algo, cambiar de dirección. Van a explotar si no lo hacen.

Por un lado tenemos a un prestigioso doctor interpretado por Richard Gere, que viaja solo al pueblo costero de Rodanthe, en Carolina del Norte (un buen sitio para tomar café), con motivo de una trágica operación en la que estuvo implicado directamente. Allí se aloja en una preciosa pensión, situada justo en la playa, donde resulta ser el único cliente, quizá por la amenaza de un huracán que, dicen, está por llegar.

De esta forma, el personaje de Gere conoce al que encarna Diane Lane, la otra protagonista de la historia, la encargada de la pensión. Es una mujer separada de su marido, por una infidelidad cometida por éste tiempo atrás; poco antes de marchar hacia la casa donde pasará unos días con el cirujano, el marido pide volver a casa, poniendo a los dos hijos que tienen en común como razón para salvar el matrimonio.

Dejando a un lado los habituales tópicos que suelen incluir este tipo de películas, y que ya casi pasamos por alto, para intentar disfrutar en la medida de lo posible de la historia que se nos propone, 'Noches de Tormenta' cae en un error importante. No ofrece impedimentos serios a lo que todo espectador sabe que va a suceder, antes o después. De hecho, lo que es peor, eso que va a suceder, que sabemos que va a ocurrir, se nos da tarde, demasiado en mi opinión.

Si habéis leído algo sobre el guión cinematográfico, os habréis dado cuenta de lo fundamental que resultan los conflictos, los impedimentos que deben tener los personajes para cumplir sus deseos principales. De eso va este tema, de eso va, en general, la construcción de los guiones. De crear situaciones que impidan a los protagonistas conseguir sus objetivos, especialmente el "gran objetivo central" de la historia.

En 'Noches de Tormenta' no hay nada de eso. Se nos presenta a dos personajes infelices que están destinados a encontrarse y a mantener un romance tan apasionado que cambiará sus vidas, superando todo lo que les impide ser felices. Esto es lo que se nos vende, lo que esperamos y lo que efectivamente encontramos. Pero todo está dispuesto de una forma tan simple y tópica, tan facilona, que ni hay conflicto ni, por consiguiente, tensión, emoción, drama ni entretenimiento. No hay nada.

Durante casi toda la película, se asiste a hechos previsibles, filmados sin ningún entusiasmo, montados de forma lamentable (atención a los flashbacks, torpes y mal integrados), e interpretados por dos actores (Gere y Lane) que, si bien se entregan honestamente a sus roles, están muy desaprovechados. Son marionetas parlantes que intentan reflejar emociones y se besan ocasionalmente. Cosa similar podemos decir de los actores que interpretan papeles secundarios (salvo lo de los besos). James Franco apenas sale en tres secuencias, quedando su trabajo reducido a poner cara seria y soltar unos diálogos de manual de telenovela. Scott Glenn, por el contrario, aun teniendo también poco tiempo a su disposición, es el protagonista del mejor momento de toda la película, el único que consigue emocionar. No lo cuento por si decidís, en contra de mi recomendación, ir a ver el film.

Al margen de que quisieran volver a trabajar juntos (debe ser gracioso para ellos interpretar a esta pareja tras 'Infiel') y/o les hayan pagado más que estupendamente, no encuentro razones sólidas para que dos figuras como Richard Gere y Diane Lane hayan aceptado intervenir en esta película. Mirando al público, tampoco encuentro motivos de peso para recomendar 'Noches de Tormenta'. Imagino que sólo es una oferta válida para muy fans de estos actores y/o del género romántico. Para el resto, muy probablemente, ver este film sea perder el tiempo.

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