Ciencia-ficción: 'Terminator 3: la rebelión de las máquinas', de Jonathan Mostow

Ciencia-ficción: 'Terminator 3: la rebelión de las máquinas', de Jonathan Mostow

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Ciencia-ficción: 'Terminator 3: la rebelión de las máquinas', de Jonathan Mostow

Precedida de una enorme expectación, de críticas de lo más variopintas que no dejan claro que nos encontraremos en los cines cuando acudamos a verla este próximo viernes y de un primer fin de semana muy flojo en la taquilla estadounidense, 'Terminator Génesis' ('Terminator Genisys', Alan Taylor, 2015) se antoja a priori como un intento desesperado de revitalizar de nuevo una franquicia que, como muchas elocuentes voces de la red apuntan, comenzó en 1984 y terminó en 1991 con las dos entregas firmadas por James Cameron. Más allá de ellas, como veremos entre hoy y mañana, la saga de ciencia-ficción no ha sido capaz de ofrecer la consistencia y la magia que su responsable primero supo capturar en dos clásicos indiscutibles del género.

Dos clásicos sobre los que inicialmente Cameron pretendía haber vuelto con una tercera entrega de la que mucho llegó a hablar durante el lustro siguiente al estreno de 'Terminator 2: El día del juicio final' ('Terminator 2: Judgement Day', 1991). Interponiendo no obstante otros proyectos, la bancarrota de la Carolco en 1997 y la pérdida de los derechos de la franquicia por parte de Mario Kassar y Andrew G.Vajna, provocaría el momentáneo interés de la Fox y Gale Ann Hurd —la propietaria del otro 50%— por sacarla a flote con Cameron al frente; pero éste tenía bastantes problemas con la muy compleja post-producción de 'Titanic' (id, 1997) como para mirar hacia otros horizontes.

Con lo que nadie contaba era con que Kassar y Vajna supieran resurgir de sus cenizas, re-adquirieran los derechos perdidos e incluso consiguieran comprarle los suyos a Hurd con la firme intención de, tras fundar C2 Pictures en 1999, insuflar nueva vida en una saga que iba a contar en principio con un libreto de Tedi Sarafian y que, tras la incorporación en 2001 de Jonathan Mostow en la silla de director, tuvo sus guionistas definitivos en John Brancato y Michael Ferris, compañeros de estudios y responsables de la escritura de filmes tan dispares como 'The Game' (id, David Fincher, 1997) o 'Catwoman' (id, Pitof, 2004).

Volvió...a medias

Terminator 3 1

Garantizada la presencia de Arnie —que se llevó la nada desdeñable suma de 29,25 millones de dólares más un 20% de los beneficios— 'Terminator 3: La rebelión de las máquinas' ('Terminator 3: Rise of the Machines', 2003) llegó a los cines de medio mundo durante el verano de 2003 para encontrarse con una recepción tibia que, sin llegar de forma generalizada a rechazarla de pleno, si que ponía en tela de juicio muchas de las decisiones que se habían tomado a la hora de concretar un filme que, para empezar, cuenta con la peor dirección de cuantas se han visto hasta el momento en la saga...a la espera claro de ver que hará Alan Taylor.

Inane es el primer calificativo que se me viene a la cabeza a la hora de valorar la puesta en escena de Jonathan Mostow, un cineasta poco más que resultón que, de acuerdo, orquesta de forma más o menos brillante la persecución inicial con la Terminatrix al volante del camión grúa, pero lastra el resto del metraje con decisiones poco afortunadas que terminan uniéndose a la por momentos pésima fotografía de Don Burgess para provocar que todo aquello que se rueda en decorados de la cara a gritos —atención a la llegada de Schwarzenegger, lamentable.

También a la mitad poco afortunada de la cinta terminan yendo a parar las decisiones de contar con Nick Stahl como un John Connor carente de carisma, una Claire Danes que no termina de encajar en una cinta de éstas características o una Kristanna Loken que, más allá de su obvia belleza, hace que echemos en falta la gélida frialdad de Robert Patrick y su T-1000. Eso nos deja con que la mole austríaca es acaso lo mejor en el terreno interpretativo, sobre todo cuando espeta con su habitual concisión algunas de las frases más ridículas y descontextualizadas del guión —y sí, me refiero a esa "háblale a la mano".

'Terminator 3: la rebelión de las máquinas', pasable

Terminator 3 2

Ahora bien, incluso contando con un sentido del humor algo erróneo que pretende abundar sin conseguirlo sobre aquél que Cameron introducía en el segundo filme, no todo es desdeñable en un filme que cuenta entre sus cualidades destacables el que su acción supere con creces a lo ajustado de sus períodos de transición —que, afortunadamente, nunca llegan a ser tiempos muertos— y que, derivado de ello, el ritmo de los ajustados 109 minutos nunca se resienta y se perciba desde el otro lado de la pantalla como irrefrenable antes del necesario parón en seco que es el final de la cinta.

De hecho, son esos cinco minutos finales en Cristal Lake lo mejor de un guión que hasta entonces lo único a lo que se ha dedicado es a reimplementar de forma más o menos eficiente ideas extraídas de las dos entregas anteriores de la saga intentando darles una cohesión de continuidad con elementos nuevos que continúen construyendo la historia del futuro salvador de la humanidad y ese inevitable Día del Juicio Final: nihilista y esperanzador al mismo tiempo, el discurso del clímax de 'Terminator 3' es punto y final de una trama poco novedosa que, además, complica aún más todo el entramado espacio temporal construido por Cameron en los dos primeros filmes.

A pesar de ello, y de que su única aportación real a la historia global de la franquicia sea el anteriormente citado, 'Terminator 3: La rebelión de las máquinas' es un entretenimiento más que pasable aunque palidezca en la comparación con lo que el responsable de 'Avatar' (id, 2009) logró concretar en su doble aproximación a un universo al que, lo decíamos al principio, poca o ninguna falta le hacían ulteriores adendos. Eso sí, si aquí todavía hemos tenido palabras agradables para con la la imbricación de la cinta en la mitología de Terminator, ya os adelanto que mañana no será precisamente la amabilidad la cualidad presente.

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