"No Dormirás habla de cosas muy potentes: la entrega, la vida y la muerte". Belén Rueda y Natalia de Molina

"No Dormirás habla de cosas muy potentes: la entrega, la vida y la muerte". Belén Rueda y Natalia de Molina

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El esperado debut a escala internacional de Gustavo Hernández, que sorprendió a crítica, festivales y fans con su impresionante debut 'La casa muda' es una película de terror sobrenatural acerca de una directora teatral de métodos extremos (Belén Rueda) que acoje a dos pupilas en su seno (Natalia de Molina y Eva de Dominici) para que se dejen llevar por los misterios de la privación de sueño. Cansancio y alucinaciones serán solo el primer paso antes de abrir las puertas de la percepción y de contactar con el más allá.

Una ambientación macabra y muy lograda y un guión que convierte el Método Stanislavski en un juego de niños son dos importantes puntos a favor que ondea la película de Hernández, pero todo se sostiene sobre las interpretaciones de sus tres protagonistas. Hablamos con dos de ellas, Belén Rueda y Natalia de Molina acerca de los potentes desafíos que les inspiró la película.

Paradójicamente, ambas actrices son muy miedosas: Natalia de Molina afirma que "me costó bastante terminar de leer el guión porque me daba mucho miedo. Siempre me ha costado profundizar en el género porque lo paso muy mal. Una vez lo terminé, no estaba segura de si estaba preparada para hacerlo, pero había algo en mí que lo encontraba atractivo: un género nuevo en mi carrera, y que me interesaba conocer el género de terror por dentro"

El caso de Belén Rueda es aún más extraño, teniendo en cuenta su experiencia en películas como 'El orfanato' o 'Los ojos de Julia': "Me cuesta un poco. Por ejemplo, 'El exorcista' no la he visto. A lo mejor por eso las hago bien." Pero también aclara qué es lo que convierte a 'No dormirás' en una película especial: "Es una película con personajes muy oscuros, donde se ven cosas terribles, pero a la vez tiene una belleza plástica brutal, con un final que es poesía pura. Y a la vez habla de cosas muy potentes: la entrega, la vida y la muerte".

Lo que atrapó a las dos actrices al mundo de la película fue el punto de partida. Belén Rueda afirma que "El guión era genial. El hecho de que el insomnio sea tratado de esta manera, y además dentro del mundo de de los actores, hablando de hasta dónde puedes llegar con la creatividad, me pareció magistral. Me convenció que Gustavo fuera el director, había visto 'La casa muda' y me pareció una buena mezcla". También para Natalia de Molina la película precedente del director fue una garantía: "Vi 'La casa muda' y terminé de decidirme, pensé que era una suerte poder introducirme en el género de la mano de Gustavo. Además, tiene mucho que ver con ésta a nivel visual".

Sin embargo, no tuvieron tan claros sus personajes desde el principio. Belén Rueda afirma que tuvo algún problema para introducirse en la psique de un personaje lleno de claroscuros como Alma Böhm: "Cuando leí el guión acababa de rodar en África 'El cuaderno de Sara' y yo venía cambiada después de la experiencia, con un personaje que era luz. Veía el guión y sabiendo cómo era el personaje de Alma, tan oscuro, lo iba dejando".

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Pero la inspiración vino de un lugar insospechado: "Un día una amiga me dijo que viéramos un documental sobre una directora de teatro, y según la vi, vi a Alma representada. Es sobre el proceso creativo de Angélica Liddell, una artista muy especial, que hace unos monólogos muy personales, con una base de ira muy bestia. Su físico es muy especial también, y ahí ya hubo algo. Luego hablando con el director la inspiramos en artistas como Marina Abramović, que llevan su obra al extremo. La diferencia con Alma es que ellas crean sobre sí mismas y Alma utiliza a los demás, que llega a un punto en el que confunde todo".

También para Natalia de Molina su personaje entrañana alguna dificultad, sobre todo al tener que darle una carga psicológica profunda en un entorno de fantasía: "A nivel psicológico, todo el pasado que arrastra y oculta era muy difícil de interpretar. No saber hasta qué punto podías jugar con el espectador, sin desvelarle detalles importantes de la trama, fue un desafío". Además, la actriz decidió sumarle una dificultad extra, y forzar un acento argentino: ""Al principio iba a hacer de española, pero me apetecía probar. Me gustan los acentos, es de las cosas más complicadas para un actor, pero me apetecía: mi personaje es español pero lleva muchos años en argentina, así que me podía permitir ciertas licencias".

Cuando arrancó el rodaje, ambas destacan los desafíos técnicos y ambientales que la ambientación propiciaba. Natalia de Molina asegura que "A nivel técnico es la película más compleja que he hecho: fuego, lluvia, efectos especiales, planos muy complejos de rodar... Toda la parte del final, con la representación de la obra, fue peligroso". Belén Rueda añade, además, lo inquietante y misterioso del lugar: "Rodamos la película en un orfanato de niñas argentino en la época de la dictadura. Se notaba algo extraño con el frío, llovía muchísimo, que no era lo habitual, había tanta humedad que las paredes chorreaban, parecía que el sitio estaba llorando".

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La ambientación ayudó mucho a que las actrices pudieran dar profundidad y seriedad a la trama, algo que destaca Belén Rueda que es básico para que funcione una película de terror: "Para mí, lo complicado es no hacer un esperpento. En un momento dado, el terror da pie a hacer cualquier cosa con tal de asustar o crear suspense. Me gusta que los personajes sean de verdad. Los buenos guiones no tienen brechas, permiten que los espectadores se identifiquen con los personajes".

Según Rueda, 'No dormirás' consigue este propósito gracias a la labor de Gustavo Hernández a la hora de definir los personajes: "Lo que hizo muy bien Gustavo fue normalizar a los personajes, porque si no les das algo de credibilidad la película de terror se convierte en una comedia, y eso es lo peor que te puede pasar. Yo he estado en el estreno de una pelicula de terror donde he participado y en algún momento la gente se reía, y te quieres morir"

Esta búsqueda de cierto realismo y compromiso con los personajes se plasmó en su primer encuentro con su coprotagonista, Eva Dominici: "Tras las primeras lecturas de guión, el director nos pidió que improvisáramos. Ella y yo no nos conocíamos, pero Gustavo me dijo que le apretara. Ella estaba nerviosa, y entonces yo fui superdura con su interpretación y la hice llorar. Al final tuve que decirle que yo no era así, que estaba actuando como el personaje de Alma".

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